viernes, 8 de julio de 2011

EL ABORTO Y LA MORAL

La iglesia católica, y muchas otras instituciones religiosas y civiles, condenan de una manera clara y definitiva el aborto provocado en todas sus manifestaciones, tanto terapéuticas como clandestinas.



Esta posición inflexible, que choca con el modo de pensar de personas que, por razones falsamente humanitarias, se sienten inclinadas a aceptar la práctica del aborto en casos especiales, obedece a un principio básico: La vida humana, en cualquiera de sus etapas, debe ser respetada. En base a este principio, la iglesia defiende el derecho a la vida de un ser inocente e indefenso como lo es un embrión o el feto. En base al mismo principio, tanto la persona que acepta practicarse el aborto como la que lo realiza es un asesino y, por lo tanto es responsable ante su conciencia, ante las autoridades civiles y ante dios.


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